La oscuridad estaba hecha de arena fina.
Veíamos el frío con la planta descalza de nuestros pies, y paso a paso ibamos leyendo la forma de la playa en la noche.
Nos dejamos caer.
A derecha e izquierda las luces lejanas son frontera, son ruido de coches, la rutina que nos espera mañana al alba. Pero aquí, ahora, nuestro país es el crujido del mar, el gorgoteo de una botella que vertemos, la fricción de nuestros cuerpos quitándose la ropa, el húmedo gemido de tu boca o de la mía.

La playa de noche es demasiado especial.
Beautiful text.